Sociedade
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Escrito por lomarti
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Sábado, 04 Setembro 2010 07:40 |
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Este é o Ché. Oe ché! Repite con frecuencia polas rúas de Chantada. Dorme por aí, e cando lle van dar aloxamento municipal desaparece misteriosamente do pobo deixando a dentadura postiza abandonada. Oe ché!. Na foto, diante do Café dás Artes.

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Escrito por eugénia
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Venres, 27 Agosto 2010 01:43 |
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Escrito por Fasedoira
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Martes, 03 Agosto 2010 15:10 |
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Hai máis de 90 anos os/as galegos/as fomos pioneiros no que a emigración se refire. As nosas fotos despedindo a familiares que ían a "facer as Américas" nos portos da Coruña e Vigo deron a volta ao mundo. De alá chegábannos noticias de grandes fortunas conseguidas a forza de traballo duro e que eran a recompensa a un gran esforzo pero que era das mulleres emigrantes? Habíaas? A que se adicaban?...
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Escrito por suso
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Martes, 20 Xullo 2010 05:19 |
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A foto orixinal é de D. Carlos Valcárcel

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Escrito por Fasedoira
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Domingo, 18 Xullo 2010 23:33 |
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Existen encuentros casuales, encuentros taciturnos o encuentros fortuitos, algunos se producen a escondidas y otros a plena luz del día delante de un sinfín de observadores indiscretos…a pesar de ello, hay ocasiones en que estos ni por fortuitos dejan de ser planeados, ni por casuales dejan de ser premeditados… Así el mar cada tarde espera ansioso el encuentro con el sol en Finisterre…
La tarde cae lentamente y un cielo de anaranjados y rojos del color del fuego llena el aire, y por más que lo intentas no puedes dejar de mirar…
En su ocaso el mar refleja sobre el agua miles de estrellas tintineantes que doran el vaivén de las olas, dejando constancia con su calor de que esa tarde el sol ha estado allí…
Mientras decenas de ojos contemplan el espectáculo del final del mundo y el verano suena en línea recta, eres testigo de cómo el mar y el sol en un día único se funden una vez más (pero sabes sin embargo que nunca como hoy) en un inabarcable abrazo de luz y agua y comprendes en ese momento que hay cosas por las que merece la pena estar vivo.
Esa noche un@ se acuesta en el faro, sabe que duerme al borde de ese mar que escucha con la ventana abierta y cierra los ojos tranquilos porque tras haber visto una de las puestas de sol más espectaculares de la tierra, del fin de la tierra, ya nada queda por pedirle al día…


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Escrito por suso
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Sábado, 17 Xullo 2010 21:36 |
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Escrito por suso
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Sábado, 17 Xullo 2010 19:13 |
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Escrito por suso
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Martes, 13 Xullo 2010 19:05 |
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Escrito por Fasedoira
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Luns, 05 Xullo 2010 03:27 |
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Entre los mayores placeres que recuerdo haber experimentado en un campo de fútbol, además de acordarme de toda la familia del árbitro, claro, está el de gritar a pleno pulmón y saltando con los brazos en alto ¡gooooooool!.
Es cierto que el fútbol no me apasiona, pero en el campo es otra cosa, el gusanillo de ver a los jugadores fuera de una pequeña caja a la que puedes subir y bajar la voz, la algarabía del resto del público y los coros a uno u otro equipo en función de donde vengan los coristas… el fútbol así, está claro que es otra historia.
Pero esta pequeña delicia de las que poder disfrutar algún que otro domingo no es viable en cualquier parte del mundo, en Irán sin ir más lejos, las chicas no lo hacen o mejor, no lo hacían, y no porque no quisieran, porque el género femenino ha parido en Irán excelentes equipos de fútbol y son grandes aficionadas, el problema era que estaba prohibido para ellas. No hace falta que relean la frase anterior, yo se lo repito: estaba prohibido que las mujeres iraníes entrasen en los estadios de fútbol, sí, resulta increíble, “mireusté” en los tiempos que corren... Pero esto se acabó, desde ya, le duela a quien le duela, en Irán no va a ser así, el presidente, juegue o no con la energía nuclear, y eso es tema para otro debate, porque lo cortés no quita lo valiente, acabará con este absurdo veto. De ahora en adelante, las iraníes no sólo podrán entrar a los campos sino que además se les habilitarán las mejores tribunas, eso sí, separadas de los chicos... ¿será por eso de que “con los gritos y los goles se desatan las pasiones”?... la verdad es que esto de las separaciones de género parece que se está convirtiendo en moda y sino que se lo digan a las brasileiras, para quienes en Río de Janeiro está habilitando vagones especiales de metro, porque había mucho listo que entre parada y parada se agarraba a lo primero que encontraba que ¡oh! ¡Casualidad! Siempre era alguna que otra asidera femenina… en fin, afortunadamente en España las mujeres, siempre que nos viene en gana, seguimos pudiendo acordarnos de la familia del árbitro sin que nos duelan prendas y de vez en cuando en el metro hasta tenemos suerte y algún tipo educado nos cede su asiento y se cuelga de la barra para no caerse en las curvas…nunca mejor dicho. |
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Escrito por Fasedoira
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Domingo, 20 Xuño 2010 02:56 |
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Aldea de Coro, agosto 2006
Cuando era niña leía a menudo cuentos de duendes traviesos que vivían en grandes y frondosos bosques donde las aventuras se sucedían sin parar. Sus casas estaban dentro de árboles huecos que el tiempo había ido vaciando a fuerza de tempestades y de trabajadoras ardillas, hurones y pájaros carpinteros...
A medida que fui creciendo cambié los cuentos por las leyendas gallegas de Xacias, Xanas, Lavandeiras da Noite… que enredan al caminantes con sus cantos y sus pieles infinitamente blancas a las orillas de los ríos en las fragas galaicas. Entonces el bosque dejó de ser juego y se convirtió en misterio, en voces, en suspiros transformados, en dulces sonidos que tratan de ser canción de lluvia en las tarde de invierno o soniquete de agua y sol en los calurosos veranos de la montaña…este ha sido uno de ellos… no lejos de la estela del monte quemado, del silencio más terrible que supone la devastación absoluta de la vida, hay un lugar donde los árboles todavía son milenarios, un lugar en el que no sabes muy bien si los duendes se han convertido en árboles o los árboles han sido siempre duendes, más allá de las montañas más increíbles se despliega entre tímida y jolgoriosa la Aldea de Coro.
Coro, vive en los senos de la montaña lucense, entre salvajes y sinuosas curvas se esconde un pueblo que invita al reposo y da cobijo a todo el/la que llega. Reunida bajo espectaculares sotos de castañas que al llegar el otoño se cubren con una manta protectora de hojas en ocres, te acoge la gente de la aldea. Caminan contigo aquí y allá, mostrándote la belleza de este lugar donde ya a finales de agosto el suelo empieza a plagarse de erizos buscando su magosto…mientras caminas junto a ellos, llega de lejos el sonido de los pájaros que han venido también, al igual que l@s nacid@s en Coro hace ya muchos años, a pasar el verano en sus ramas, en esas ramas donde un día su madre hizo el nido.
Un paseo por el río que charla durante las tarde con un viejo molino de piedra, un abrazo de un árbol milenario, el olor del dulce sueño de las abejas en sus panales y una mirada larga y prolongada de un corzo … así es Coro, un lugar en el que sentarse a ver pasar la vida.
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Escrito por Fasedoira
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Luns, 10 Maio 2010 00:55 |
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De entre las estampas más autóctonas que el viajero puede llevarse de Galicia entresacamos hoy, como homenaje, la foto de las mujeres agachadas en las rías y desafiando las temperaturas de las frías aguas en las costas: las mariscadoras. Se adentran en las aguas con la responsabilidad de adornar nuestras paellas, animar nuestras fiestas navideñas o por qué no, darnos un homenaje con una deliciosa mariscada en toda regla. Ellas son sin duda las sirenas gallegas, las auténticas reinas del mar.

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