SIMONCELLI, ¿UNA DESGRACIA ESPERADA?

Simoncelli, piloto aguerrido, valiente e imprevisible, murió en el transcurso de una carrera del campeonato del mundo de moto GP ante millones de miradas asombradas y aterrorizadas por temer un funesto final.

Era un gran piloto que según algunos entendidos corría con el arrojo del que tiene catorce años o menos, que es la etapa de pilotaje en la que se piensa que la fatalidad extrema nada tiene que ver con uno, ya que eso parece sucederle solo a los demás.

 

Se comentaba que era el sucesor del gran piloto italiano de motos, campeón del mundo en varias ocasiones, Valentino Rossi, del que además era íntimo amigo.

La fatalidad hizo que uno de los dos pilotos que impactaron con el cuerpo de Marco Simoncelli, que se arrastraba asido por su mano derecha a la moto que pilotaba por la pista del circuito, fuera el de este gran piloto y amigo que acompañó al padre de Simoncelli y al cuerpo sin vida de éste, desde el circuito donde ocurrió la tragedia hasta Italia. Vivían a escasos veinte kilómetros lo que los hacía compartir la idiosincrasia vital de la zona italiana de la que procedían.

Tras su muerte hubo y hay muchas muestras de condolencia que aprietan el alma hasta exprimirla de modo que parecen dejarla vacía.

También surgió posteriormente la típica polémica que siempre suele producirse, la de si los sanitarios del circuito actuaron con la suficiente premura y pericia para conservar con vida al piloto hasta que otros estamentos médicos de más cualificación en accidentes tan graves pudieran intervenir para llegar a un feliz desenlace sobre la vida de Marco.

Fue el propio padre de Simoncelli, que se encontraba a escasos metros del lugar donde ocurrión el brutal impacto entre las tres motos, el que aclaró que viendo la gravedad de lo sucedido se acercó al cuerpo yacente de su hijo para despedirse de él. Al hacerlo, observó que la vida del piloto se había extinguido y que ya nada ni nadie podría conseguir devolvérsela.

Eso fue así, porque como muestran las decorosas imágenes emitidas del accidente que evitan otras más impactantes y sobrecogedoras –todo un detalle del realizador de la retrasmisión de la carrera- ya aparece el cuerpo del pilo sin casco nada más porducirse el impacto y, además, adoptando una postura propia del que ya está muerto. Si a eso añadimos que se dijo que tenía marcas de rueda en el cuello, explicaría la pérdida del casco y que su muerte ocurriese de modo instantaneo, probablemente por rotura de la médula espinal a nivel de las dos primeras vértebras cervicales, cerca de la entrada al cráneo.

Como bien explicó posteriormente su padre, la salvación del piloto solo hubiera podido producirse si éste no se hubiese asido con tenacidad y todas sus fuerzas al manillar de su moto con la mano derecha, haciendo con ello que la máquina que conducía no se despegase de Simoncelli y que éste, así, evitar salir despedidos hacia la parte externa del circuito, donde la moto sería seguida por el cuerpo del piloto. Al proceder de la manera que lo hizo, aferrándose a mantener la moto en contacto con su cuerpo con la ilusión de controlarla y hacerla rectificar la trayectoria para con ello conseguir dominarla con el fin de poder continuar en la carrera, la moto y él siguieron la trayectoria contraria a la normal, es decir, ambos, moto y piloto, se adentraron en la pista del circuito siguiendo una línea de fuera a dentro que hizo que dos pilotos que lo seguían a escasos metros ni lo viesen, haciendo imposible que lograsen impactar con su cuello y cabeza, provocando con ello que la vida se le fuese de inmediato. El padre del piloto explicó ante las cámaras de televisión que le entrevistaron, que su hijo no se desasió de la moto porque era un guerrero, queriendo decir con ello que intentó hasta el final controlar la moto para enderezarla y así poder seguir en el gran premio.

La vida se extinguió rápida tras el brutal impacto que el cuerpo del piloto sufrió contra las dos motos que pasaron por encima suyo.

Hoy Italia y el mundo entero llora la muerte de un gran piloto del motociclismo mundial, que siempre con una sonrisa en la boca, un carácter extrovertido, un peculiar corte de pelo y una nariz respingona que le daban una apariencia craneo-facial única, así como una forma de conducir al límite de lo que piloto y moto pueden dar de sí para mantenerse en el equilibrio que evite tener que abandonar la carrera o chocar con otros pilotos -esto sucedió el año pasado con un piloto español, creo que Álvaro Bautista, y este año con otro, Dani Pedrosa- y que con un gran futuro por delante por tener tan solo veinticuatro años, será dificil sino imposible de olvidar, dejará un vacío para siempre entre aquellos elegidos para llegar a ser campeones del mundo en la máxima cilindrada del motociclismo, el de moto GP.

Con ello deseo expresar mis condolencias a su familia y al mundo del deporte en general (ayer en el gran premio de fórmula 1, los tres primeros pilotos de la carrera en el circuito de la India, tuvieron palabras de triste recuerdo para este piloto y otro que recientemente perdió la vida mientras conducía su coche por el circuito de Indianápolis), y el del motociclismo en general (todos los pilotos que acompañaban habitualmente a Simoncelli en la categoría de moto GP se les veía consternados por la tragedia sucedida).

Descanse en paz y que sea un referente para aquellos jóvenes que ven en la práctica del motociclismo una manera de encontrar un aliciente en su vida.

Lugo a 31 de Octubre de 2011

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